Victoria Villarruel bajo presión: qué le exige y qué le reprocha el Gobierno en plena interna libertaria

La relación entre la Casa Rosada y la vicepresidenta atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio de la gestión. Tras el desplante del domingo en el Congreso y el cruce con el ex ministro de Defensa Luis Petri, el malestar del núcleo duro libertario volvió a escalar y dejó al descubierto viejas heridas de la campaña.


Política

Fuente: Redacción Vía Noticias

Qué le pide el Gobierno

Desde el entorno del presidente Javier Milei aseguran que el reclamo es simple: alineamiento político y defensa activa de la agenda oficial en el Senado.

“Lo único que queremos es que haga su trabajo. Empujar y defender la agenda del Gobierno porque para eso la votaron”, deslizan fuentes cercanas al mandatario. En el Ejecutivo insisten en que no buscan forzar su salida, pero sí esperan una actitud más orgánica en el tratamiento de proyectos clave.

En ese esquema, le reclaman que actúe como una pieza central para sostener las reformas impulsadas desde la Casa Rosada y evitar que la oposición capitalice fisuras internas.

Los reproches de fondo

Detrás del reclamo público hay cuestionamientos más profundos. En el oficialismo le atribuyen a Villarruel haber negociado espacios de poder antes de ganar la elección y, según sostienen, haber tendido puentes con sectores identificados con el “larretismo”.

También la acusan de haber promovido el crecimiento del Partido Demócrata en la provincia de Buenos Aires, lo que —según la mirada libertaria— habría debilitado territorialmente a La Libertad Avanza.

En privado, algunos dirigentes oficialistas endurecen el tono y la señalan como funcional a la oposición en momentos sensibles para el programa económico.

El cruce con Petri y la escalada pública

La tensión tomó mayor visibilidad tras el intercambio con Petri, quien la acusó de “apostar por el fracaso del Gobierno” y de haber facilitado maniobras opositoras en el Senado.

Villarruel respondió con dureza y cuestionó al ex ministro por el “vacío” que, según ella, dejó en IOSFA, la obra social de las fuerzas de seguridad. El contrapunto dejó en evidencia que la interna ya no se limita a murmullos de pasillo.

Una disputa que viene de la campaña

En la Casa Rosada admiten que las diferencias no son nuevas. “Viejas rencillas” de la etapa electoral resurgen ahora en un contexto donde el oficialismo necesita cohesión para avanzar con reformas estructurales.

Pese a las presiones, la vicepresidenta dejó en claro que no piensa dar un paso al costado. El Gobierno, por su parte, asegura que no promoverá su renuncia, pero el clima de desconfianza mutua complica la convivencia política en la cúpula del poder.

Con el Senado como escenario clave para el paquete de reformas que impulsa Milei, la relación entre Presidente y Vice aparece como un factor decisivo para el rumbo legislativo del año.