Industriales PyMEs Argentinos (IPA) advirtió sobre una profundización de la crisis del sector. Desde diciembre de 2023 cerraron casi 25.000 empresas y se destruyeron más de 364.000 puestos de trabajo formales.
La entidad empresaria cuestionó con dureza el rumbo económico actual y sostuvo que la estabilidad financiera exhibida por el Gobierno no se traduce en una mejora para la economía real. Según afirmó el presidente de IPA, Daniel Rosato, el modelo económico vigente favorece la estabilidad cambiaria y la reducción del riesgo país, pero lo hace a costa de la actividad productiva y del mercado interno.
“Estamos ante un modelo que festeja la paz cambiaria y el riesgo país a costa de la destrucción sistemática del mercado interno y la aniquilación de las PyMEs”, expresó Rosato al analizar los datos elaborados por el Observatorio IPA.
De acuerdo con el informe, el mercado laboral acumula 26 meses consecutivos de resultados negativos. En ese período se destruyeron 364.554 empleos asalariados registrados y dejaron de operar 24.978 empresas aportantes al sistema formal.
Uno de los sectores más afectados es la industria manufacturera, que perdió 48.950 puestos de trabajo formales en términos interanuales. Desde IPA atribuyen este escenario a una combinación de inflación persistente y atraso cambiario, un fenómeno que denominaron “efecto pinza”.
Según explicaron, mientras los costos de producción continúan aumentando en pesos, el tipo de cambio oficial permanece prácticamente estable, reduciendo la competitividad de la industria nacional frente a los productos importados y encareciendo la estructura productiva argentina en dólares.
El informe también advirtió sobre el debilitamiento del consumo interno. Durante el primer trimestre del año, las ventas en supermercados registraron una caída del 3,1%, mientras que cerca del 60% de las compras se realizaron mediante tarjetas de crédito u otros mecanismos de financiamiento, reflejando las dificultades de los hogares para sostener el gasto corriente.
Rosato señaló que las PyMEs necesitan estabilidad macroeconómica, pero remarcó que también requieren condiciones concretas para desarrollarse y crecer. “De nada sirve tener estabilidad financiera si las PyMEs quiebran”, sostuvo.
Otro de los puntos cuestionados por la entidad fue la composición del superávit comercial alcanzado por el país. Aunque Argentina acumuló un saldo positivo de 8.277 millones de dólares, IPA considera que se trata de un “superávit por compresión”, impulsado principalmente por sectores extractivos y por la caída de las importaciones de bienes de capital y piezas necesarias para la producción.
Finalmente, la organización advirtió que, sin una recuperación del mercado interno y sin motores claros de crecimiento productivo, la economía podría enfrentar nuevas dificultades en caso de reducirse el ingreso de divisas. Según el informe, ese escenario podría derivar en mayores restricciones cambiarias y profundizar aún más la crisis que atraviesa el entramado industrial argentino.