La minería y el petróleo expandieron su actividad un 33% desde noviembre de 2023, pero redujeron 7.613 puestos de trabajo. El fenómeno también alcanzó a finanzas, inmobiliarias y servicios públicos.
La reducción de empleos se produjo en un período marcado por el crecimiento de actividades vinculadas con Vaca Muerta y el litio, dos de los principales motores de expansión dentro de los sectores energético y minero.
El fenómeno también alcanzó a otras actividades. Intermediación financiera perdió 8.545 empleos, mientras que las actividades inmobiliarias redujeron 21.878 puestos. Por su parte, electricidad, gas y agua registró una disminución de 600 trabajadores.
En conjunto, estos sectores acumularon una pérdida de más de 26.000 empleos desde noviembre de 2023.
El agro mostró un comportamiento diferente: de acuerdo con los datos citados en el informe, registró un crecimiento del 155% y sumó 12.010 puestos de trabajo.
El crecimiento de Vaca Muerta y el petróleo
Especialistas consultados señalaron que la evolución del empleo petrolero debe analizarse en función de la transformación que atraviesa la actividad.
Sol Pradás, analista de Invecq, explicó a Clarín que el empleo en los sectores que mostraron mayor dinamismo tuvo movimientos de subas y bajas, aunque permaneció relativamente estable. Entre los factores que pueden explicar la evolución de la demanda laboral mencionó la incorporación de inteligencia artificial y la búsqueda de mayores niveles de productividad.
Desde YPF, en tanto, atribuyeron parte de la reducción del empleo a la salida de campos maduros de distintas operadoras.
La explicación se relaciona con el cambio en la estructura productiva del sector: mientras las cuencas tradicionales atraviesan una etapa de declive, la producción no convencional registra aumentos de productividad, particularmente en Vaca Muerta.
Litio, oro y dificultades en otras regiones
El economista jefe de LCG, Antonio Navarro, señaló que el crecimiento de Vaca Muerta convive con dificultades en las cuencas petroleras de Santa Cruz y Chubut.
En minería, destacó el desempeño del litio y el oro, aunque también marcó dificultades en la actividad metalífera vinculada con la construcción.
La evolución refleja así una transformación dentro de las propias actividades extractivas, con mayores niveles de producción en determinados proyectos sin una correspondencia directa con la creación de nuevos puestos de trabajo.
La caída del empleo privado registrado
El deterioro del empleo no se limitó a los sectores extractivos. El empleo privado registrado cayó 0,1% mensual en junio y acumuló una reducción de 246.300 puestos desde noviembre de 2023.
La industria concentró una parte significativa del retroceso, con 88.500 empleos menos, mientras que la construcción perdió alrededor de 63.000 puestos durante el período.
En paralelo, los datos de FIEL citados por Clarín muestran una modificación de la composición del mercado laboral. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026 se habrían perdido 600.000 puestos registrados, mientras que se generaron alrededor de un millón de empleos informales.
El saldo fue un aumento neto de unos 400.000 puestos, aunque asociados a menores niveles de registración, ingresos y productividad, según el análisis citado.
Tecnología, productividad y empleo
Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, sostuvo que los sectores más dinámicos todavía están ajustando sus niveles de empleo a las nuevas condiciones tecnológicas, económicas y de infraestructura.
En ese proceso, algunos recortes podrían ser transitorios y revertirse en períodos posteriores, dependiendo de la evolución de cada actividad y de sus necesidades de contratación.
El escenario plantea así una diferencia entre crecimiento productivo y generación de empleo, especialmente en actividades donde las inversiones, la tecnología y el aumento de la productividad permiten incrementar la producción sin una expansión equivalente de la cantidad de trabajadores.