Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección tras imponerse en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. El mandatario revirtió la ventaja de su rival en la primera vuelta y ganó una elección marcada por la polarización política y un ajustado resultado.
La victoria del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años, fue proyectada por el instituto Datafolha cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) había contabilizado el 86,41% de las urnas. En ese momento, Lula reunía el 51,45% de los votos válidos, frente al 48,55% de su adversario, representante del Partido Liberal (PL).
Lula revirtió la ventaja de Bolsonaro
El resultado representó una remontada electoral para Lula, que había terminado segundo en la primera vuelta del 4 de octubre. En aquella instancia, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, equivalentes a 56,1 millones de sufragios, mientras que el actual presidente había reunido el 45,16%, con unos 53,8 millones.
La diferencia inicial, de aproximadamente 2,2 millones de votos a favor del senador, convirtió al balotaje en una disputa por los apoyos de quienes habían votado por otras fuerzas políticas.
Durante el escrutinio, Bolsonaro llegó a ocupar el primer lugar, pero Lula recuperó terreno a medida que se incorporaron los resultados de distintas regiones del país. El nordeste brasileño, donde el PT conserva una importante base electoral, fue clave para el cambio de tendencia.
Una jornada electoral atravesada por decisiones judiciales
La votación también estuvo marcada por una resolución extraordinaria que extendió el horario de cierre de las urnas hasta las 19, en lugar de las 17 previstas inicialmente.
La medida fue adoptada por el juez Cristiano Zanin tras reclamos vinculados con dificultades para trasladar a los ciudadanos a los centros de votación, especialmente en el estado de Bahía, además de inconvenientes meteorológicos señalados en otras regiones.
La decisión modificó la dinámica habitual del escrutinio. El TSE había comenzado a difundir resultados cuando se había contabilizado apenas el 0,25% de las secciones electorales, momento en el que Lula registraba una ventaja amplia. La publicación quedó suspendida hasta la finalización del horario ampliado y, al reanudarse, Bolsonaro pasó a encabezar temporalmente el recuento.
Lula y el bolsonarismo, frente a una nueva etapa política
La elección volvió a poner en el centro de la escena la confrontación entre el PT y el movimiento conservador identificado con la familia Bolsonaro. En 2022, Lula había derrotado al entonces presidente Jair Bolsonaro y regresado al Palacio del Planalto después de doce años.
En esta oportunidad, su rival fue Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó fuera de la disputa presidencial tras las decisiones judiciales que le impidieron competir.
Durante la campaña, Lula defendió la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, la recuperación del poder adquisitivo y las instituciones democráticas. Su adversario, en tanto, propuso reducir el gasto estatal y aplicar medidas más severas en materia de seguridad pública.
Los desafíos del próximo mandato
Con la reelección, Lula se prepara para iniciar el 1 de enero de 2027 un nuevo período presidencial, después de sus gobiernos entre 2003 y 2010 y del mandato iniciado en 2023. Lo acompañará nuevamente el vicepresidente Geraldo Alckmin.
El próximo gobierno deberá afrontar desafíos económicos y políticos, entre ellos el equilibrio de las cuentas públicas, el crecimiento, la seguridad y la relación con un Congreso de composición mayoritariamente conservadora.
La victoria garantiza la continuidad del liderazgo de Lula, pero también confirma que el bolsonarismo seguirá siendo una de las principales fuerzas opositoras en Brasil.