La caída del 2,9% de la actividad económica en julio encendió las alarmas sobre el tercer trimestre. Mientras Javier Milei mantiene su optimismo y proyecta años de crecimiento, economistas advierten que la Argentina podría entrar en una recesión técnica, en un contexto marcado por la debilidad del consumo.
La actividad económica cayó un 2,9% en julio, un resultado que puso en duda el desempeño del tercer trimestre. Mientras el mandatario sostiene que el país se encuentra en niveles máximos de producto bruto interno (PBI), dentro del oficialismo reconocen que algunos sectores continúan golpeados, especialmente por la debilidad del consumo.
Milei sostiene el optimismo, pero aparecen señales de preocupación
En sus últimas intervenciones públicas, Milei defendió el rumbo económico y aseguró que la Argentina atraviesa niveles elevados de actividad. Además, proyectó cuatro años de crecimiento y descartó que exista un problema significativo de empleo, al señalar que la tasa de desocupación se encuentra por debajo del 8%.
Sin embargo, esa mirada no es compartida por todos los integrantes del oficialismo. Según consignó la Agencia Noticias Argentinas, algunos funcionarios reconocen que, aunque las principales variables macroeconómicas muestran un ordenamiento, la economía cotidiana continúa afectada.
En ese contexto, una fuente del Gabinete señaló que durante una reunión realizada en julio el Presidente había anticipado dificultades económicas, aunque esperaba un repunte importante a partir de noviembre.
La expectativa contrasta con las advertencias que distintos especialistas vienen planteando sobre la evolución del consumo y la recaudación impositiva.
Economistas advierten sobre una posible recesión técnica
El dato de actividad de julio complicó las perspectivas para el tercer trimestre. Varios economistas consideran que el margen para evitar una contracción es cada vez menor y que los próximos indicadores serán determinantes para establecer la profundidad del deterioro.
Federico Filippini, economista jefe de Adcap, estimó que serían necesarios aumentos mensuales consecutivos cercanos al 3% desde agosto para evitar una caída trimestral de la actividad.
En la misma línea, Federico González Rouco, economista jefe de Empiria, sostuvo que resulta muy difícil que el tercer trimestre cierre con un resultado positivo. Según su análisis, habría sido necesario un crecimiento acumulado de alrededor del 6% entre agosto y septiembre para revertir el escenario.
Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, calificó como muy negativo el resultado de julio y consideró que dejó poco margen para una recuperación durante el trimestre. Para el economista, la posibilidad de una recesión técnica pasó a ser la hipótesis principal.
Gonzalo Carrera, economista senior de Equilibra, también advirtió que la caída profundizó la incertidumbre. La evolución de los próximos meses permitirá determinar si el retroceso responde a factores transitorios o si refleja un deterioro más persistente de la economía.
El rebote esperado no alcanzaría para revertir el trimestre
Una mirada algo más favorable planteó Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, quien anticipó la posibilidad de un rebote durante agosto y una mejora posterior en septiembre.
No obstante, también consideró poco probable que la magnitud de la recuperación alcance para que el tercer trimestre termine con crecimiento respecto del segundo.
De esta manera, el escenario económico combina las expectativas oficiales de una mejora en los próximos meses con advertencias sobre el consumo, la actividad y el riesgo de una contracción trimestral.
El desafío para el Gobierno será demostrar que el ordenamiento macroeconómico puede traducirse en una recuperación sostenida de la actividad y en una mejora de la economía cotidiana.