El gobernador bonaerense cuestionó el plan del Gobierno nacional para concesionar la Unidad Turística Chapadmalal y reclamó la transferencia de los complejos a la Provincia para preservar el turismo social.
La polémica se intensificó luego de que el Gobierno nacional avanzara con modificaciones sobre la gestión de ambas unidades turísticas históricas, creadas durante el primer peronismo para garantizar el acceso a las vacaciones de trabajadores, jubilados, estudiantes y familias de bajos recursos.
Desde la administración bonaerense insistieron en reclamar la transferencia de los complejos a la órbita provincial con el objetivo de garantizar la continuidad de los programas de turismo social y evitar una eventual privatización de los predios.
Kicillof respaldó públicamente esa postura y acusó al Ejecutivo nacional de promover una política orientada a desprenderse de bienes públicos estratégicos. En esa línea, sostuvo que la Provincia está dispuesta a asumir la administración de los complejos si la Nación decide retirarse de su gestión.
La controversia se profundizó tras las declaraciones del ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, quien afirmó que la Provincia no permitirá que se remate un patrimonio histórico ni que un derecho social se convierta en un negocio para intereses privados vinculados al sector inmobiliario.
El Gobierno nacional ya había anticipado su intención de modificar el esquema de funcionamiento de las unidades turísticas. En el caso de Chapadmalal, la administración libertaria confirmó que busca concesionar el predio por un período de 30 años a operadores privados, con el argumento de fomentar inversiones y reducir costos de mantenimiento para el Estado.
Por otra parte, el complejo de Embalse, ubicado en la provincia de Córdoba, fue transferido a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), aunque todavía no se definió oficialmente cuál será su destino definitivo.
Mientras tanto, trabajadores y organizaciones sindicales denunciaron un proceso de vaciamiento de ambos complejos. En las últimas semanas se registraron despidos de personal contratado y pases a disponibilidad de empleados de planta permanente, una situación que generó preocupación entre quienes se desempeñan en los establecimientos.
Según distintas fuentes gremiales, más de un centenar de trabajadores se vieron afectados por las medidas adoptadas en Chapadmalal y Embalse, en un contexto de creciente incertidumbre sobre el futuro de las instalaciones.
Los complejos turísticos de Chapadmalal y Embalse constituyen dos de los emblemas históricos del turismo social en Argentina. Durante décadas permitieron el acceso a vacaciones a millones de personas mediante programas estatales destinados a sectores que difícilmente podrían afrontar los costos del turismo tradicional.
El debate sobre su futuro volvió a instalarse en la agenda política nacional y enfrenta dos visiones contrapuestas: la del Gobierno nacional, que busca avanzar hacia esquemas de gestión privada, y la de la Provincia de Buenos Aires, que propone preservar el carácter público y social de los complejos.
La discusión promete continuar en las próximas semanas mientras avanzan las definiciones sobre el destino de estos históricos centros turísticos.