El ministro de Defensa israelí confirmó que aumentarán los ataques contra Irán, en contraste con las declaraciones de Donald Trump sobre una posible reducción del operativo militar.
Durante una evaluación operativa, el funcionario del gobierno de Benjamin Netanyahu ratificó la continuidad de los bombardeos y la ampliación de los objetivos estratégicos. “No pararemos hasta alcanzar todos los objetivos bélicos”, afirmó.
El anuncio marca un contraste con las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había sugerido la posibilidad de reducir la presencia militar en Medio Oriente al considerar que los objetivos de Washington estaban próximos a cumplirse.
Sin embargo, en paralelo a esas señales de desescalada, Estados Unidos mantiene e incluso refuerza su despliegue en la región, con el envío de miles de marines y recursos estratégicos hacia zonas clave del conflicto.
Desde la cúpula militar israelí sostienen que aún quedan “miles” de objetivos por neutralizar dentro del territorio iraní, lo que anticipa varias semanas más de enfrentamientos a gran escala.
La ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos ya transita su cuarta semana, en un escenario marcado por tensiones no solo con Irán sino también por diferencias en la estrategia entre los propios aliados.
El endurecimiento de la postura israelí refuerza la incertidumbre sobre la evolución del conflicto, en un contexto internacional donde crece el temor a una escalada mayor con impacto global en materia energética, política y de seguridad.