El régimen de Irán ejecutó a dos miembros del grupo opositor Muyahidines del Pueblo de Irán, sumando seis ajusticiamientos en una semana y generando nuevas críticas internacionales.
La información fue confirmada por el sitio oficial del poder judicial iraní, que detalló que los condenados fueron ahorcados tras un proceso judicial cuyas sentencias habían sido ratificadas por la Corte Suprema. Ambos fueron hallados culpables de “rebelión” y de participar en actividades consideradas terroristas con el objetivo de desestabilizar al gobierno.
Con estas ejecuciones, ya son seis los integrantes del MEK ajusticiados en la última semana, en un contexto de creciente tensión política y social dentro del país. El grupo, que inicialmente apoyó la revolución islámica de 1979, rompió con el régimen en la década de 1980 y desde entonces opera principalmente en el exilio.
Las autoridades iraníes lo consideran una organización terrorista y lo acusan de llevar adelante acciones de sabotaje, mientras que organizaciones internacionales de derechos humanos denuncian persecución política y falta de garantías judiciales en los procesos.
Según diversos informes, Irán se mantiene como uno de los países con mayor número de ejecuciones en el mundo, solo por detrás de China, lo que genera constantes cuestionamientos de la comunidad internacional.
En este marco, organismos como la ONU volvieron a expresar su preocupación por el incremento de la pena de muerte en el país y reclamaron el respeto de los derechos fundamentales.
La situación se da además en un escenario geopolítico complejo, con acusaciones cruzadas entre Teherán y potencias occidentales. Días atrás, las autoridades iraníes también ejecutaron a un hombre acusado de colaborar con Estados Unidos e Israel durante protestas antigubernamentales.
Este endurecimiento de la política interna refuerza el clima de tensión tanto a nivel doméstico como internacional, en un momento de alta conflictividad en la región.