La industria textil advierte por la pérdida de participación de la producción nacional frente al avance de las importaciones y denuncia “competencia fraudulenta”. En el primer semestre, la producción cayó 24,4% y el uso de la capacidad instalada fue de apenas 39%.
El sector sostiene que el escenario productivo se deterioró a partir de una mayor apertura de las importaciones, la desregulación comercial y la apreciación del tipo de cambio real, mientras todavía persisten elevados costos tributarios, logísticos y financieros para las empresas locales.
Históricamente, el mercado interno argentino se abastecía en partes similares entre producción nacional e importaciones. Sin embargo, actualmente los productos provenientes del exterior representan cerca de siete de cada diez unidades comercializadas.
Durante el primer semestre, las importaciones de productos textiles e indumentaria totalizaron 177.356 toneladas y US$911 millones. En términos interanuales, representaron una baja del 20% en cantidades y del 5% en valores, aunque la evolución fue muy diferente según el tipo de producto.
La mayor contracción se registró en los primeros eslabones de la cadena industrial. Las importaciones de materias primas disminuyeron 33%, los hilados 43%, los tejidos planos 52% y los tejidos de punto 34%.
Para Pro Tejer, estos números reflejan la menor actividad de la industria nacional y el exceso de oferta existente en el mercado interno.
Récord en el ingreso de productos terminados
Mientras caen las importaciones vinculadas con los primeros eslabones productivos, el ingreso de productos textiles terminados continúa en niveles récord.
Las importaciones de indumentaria aumentaron 62% en toneladas y 36% en dólares durante el período analizado. En tanto, las confecciones para el hogar, como sábanas y toallas, crecieron 26% en cantidades y 7% en valores.
La situación encendió las alarmas entre las entidades industriales, que advierten que el avance de los productos terminados importados golpea directamente a las fábricas y al empleo de la cadena textil argentina.
Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) calificaron el escenario como de “competencia fraudulenta” y cuestionaron que las modificaciones impositivas y los procesos de desburocratización implementados en los últimos años hayan favorecido principalmente el ingreso de productos extranjeros.
La entidad remarcó que la producción local continúa afrontando una elevada carga tributaria, altos costos logísticos, dificultades para acceder al financiamiento y condiciones que complican la inversión y el sostenimiento del empleo.
A estos factores se suma la competencia de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu, que según FITA comercializan productos que ingresan bajo condiciones arancelarias diferentes a las que enfrenta la industria formal.
Denuncian subfacturación de importaciones
FITA aclaró que la industria textil no cuestiona la apertura comercial en sí misma y recordó que el sector históricamente compitió con productos provenientes del exterior.
El principal reclamo apunta a las condiciones bajo las cuales ingresan determinados productos. En particular, la entidad denunció la existencia de subfacturación de importaciones y señaló que más del 70% de los productos ingresaría a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector.
Según la federación, en numerosos casos esos valores declarados ni siquiera alcanzarían para cubrir el costo de la principal materia prima utilizada en la fabricación.
Por este motivo, las entidades textiles reclamaron el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia que permitan a las empresas nacionales competir en igualdad de condiciones.
Seis de cada diez máquinas están paradas
El impacto sobre la industria local también se refleja en los indicadores de actividad. La producción textil cayó 24,4% durante el primer semestre frente al mismo período de 2025 y 34% respecto de 2023.
Al mismo tiempo, el uso de la capacidad instalada se ubicó en apenas 39%.
En otras palabras, aproximadamente seis de cada diez máquinas permanecen paradas en las fábricas textiles, una situación que evidencia la fuerte caída de la actividad y que, según el sector, amenaza la inversión, el empleo y el desarrollo de la cadena industrial argentina.