Francia: 2.400 detenidos y ciudades devastadas por los disturbios

Francia intenta recuperar la normalidad tras una jornada de violentos disturbios que dejó al menos 2.400 detenidos, casi mil policías y gendarmes heridos y graves daños materiales. París, Marsella, Lyon y otras ciudades registraron saqueos, vehículos incendiados y ataques contra edificios públicos. Emmanuel Macron prometió sanciones para los responsables.


Internacionales

Fuente: Reuters

Las principales manifestaciones se realizaron el sábado en rechazo al aumento del costo de vida y al deterioro de los servicios públicos. Aunque las movilizaciones reunieron entre 550.000 y 800.000 personas, según distintas estimaciones, buena parte de las concentraciones derivó en enfrentamientos entre grupos de manifestantes y fuerzas de seguridad.

Ante la magnitud de los incidentes, el presidente Emmanuel Macron prometió sanciones y ordenó reforzar la protección de edificios públicos, comercios y espacios estratégicos.

París, Marsella y Lyon, entre las ciudades más afectadas

París fue uno de los principales escenarios de los disturbios. En los alrededores de la plaza de la República quedaron vidrieras destrozadas, adoquines arrancados, vehículos incendiados y comercios saqueados.

La Policía informó de 855 detenciones en la región parisina, mientras que la Fiscalía indicó que 557 personas permanecían bajo custodia policial. Los comerciantes comenzaron a evaluar las pérdidas, mientras los equipos municipales trabajaban para retirar escombros y limpiar las calles.

En otras ciudades también se registraron episodios graves. En Limoges, grupos violentos ingresaron al Ayuntamiento y provocaron un incendio que destruyó gran parte del edificio histórico del siglo XIX y causó el derrumbe de su techo.

En Lyon, las llamas alcanzaron una oficina de turismo. En Marsella, manifestantes ingresaron al vestíbulo de la sede municipal y atacaron una dependencia policial. También se reportaron daños en edificios públicos de Lille, Angers y Burdeos.

Los alcaldes de París, Marsella y Lyon solicitaron una reunión urgente con el primer ministro, Sébastien Lecornu, para coordinar la respuesta y analizar las tareas de reconstrucción.

Macron prometió sanciones y rechazó los ataques

Tras encabezar una reunión de emergencia con integrantes de su Gobierno, Macron dirigió un mensaje televisado a la población en el que expresó su indignación por los saqueos y la destrucción de edificios públicos.

El mandatario diferenció a quienes participaron de las protestas para expresar reclamos sociales de los grupos que protagonizaron hechos violentos. Además, responsabilizó a sectores de la ultraizquierda radical y a delincuentes por aprovechar las movilizaciones para generar caos.

El Gobierno dispuso reforzar la seguridad en puntos estratégicos y habilitó restricciones a determinadas concentraciones cuando existan riesgos para la población. Sin embargo, no anunció la declaración del estado de emergencia ni la imposición de un toque de queda.

Las autoridades todavía no difundieron una estimación económica definitiva, aunque anticiparon que los daños materiales podrían alcanzar cifras millonarias.

Nuevos incidentes y una víctima fatal

La tensión continuó el domingo, cuando cientos de personas volvieron a concentrarse en la plaza de la República, en París. La Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaban incendiar bicicletas y contenedores de basura.

Los enfrentamientos también dejaron una víctima fatal: una persona murió tras sufrir un paro cardíaco durante las manifestaciones del sábado en París. Las circunstancias del episodio quedaron bajo investigación.

Además, se iniciaron investigaciones por las graves heridas sufridas por manifestantes durante los enfrentamientos. Entre los casos mencionados figuran dos jóvenes que perdieron una mano y un ojo, respectivamente.

La crisis abre un nuevo frente político en Francia

Los disturbios profundizaron la tensión política en el país, a pocos meses de las elecciones presidenciales de 2027.

La dirigente de derecha Marine Le Pen cuestionó la capacidad del Gobierno para controlar la situación, mientras que el referente de izquierda Jean-Luc Mélenchon responsabilizó al Ejecutivo por el deterioro del clima social, aunque rechazó los saqueos y la destrucción.

Las protestas habían sido convocadas por organizaciones sindicales, estudiantes y movimientos sociales que reclaman respuestas frente al encarecimiento de la vida, los recortes presupuestarios y las dificultades del sistema educativo.

El Gobierno francés enfrenta ahora el desafío de restablecer la normalidad, evitar nuevos enfrentamientos y determinar el alcance de los daños provocados por una crisis que combina reclamos sociales, violencia callejera y creciente confrontación política.