España comenzó este sábado a aplicar controles de pasaporte e identidad a viajeros procedentes de Italia en distintos puntos fronterizos y aeropuertos, una medida adoptada por el Gobierno de Madrid tras la decisión de Roma de mantener las restricciones impuestas a los viajeros provenientes de España luego de la reciente crisis migratoria en Ceuta.
Los controles se centran en comprobar la identidad, la nacionalidad y, cuando corresponde, la validez del visado o del permiso de residencia de los viajeros.
El origen de la disputa
La medida española surge como respuesta a la decisión del Gobierno italiano de mantener controles sobre los viajeros procedentes de España, establecidos tras el ingreso masivo de migrantes a Ceuta desde Marruecos ocurrido a fines de julio.
Según el Gobierno español, la situación en el enclave norteafricano ya fue “canalizada y reconducida”, por lo que considera que no existen motivos suficientes para prolongar las restricciones dentro del espacio Schengen.
Tensión diplomática entre Madrid y Roma
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España acusó al Ejecutivo italiano de aplicar una medida discriminatoria y sostuvo que se trata de una respuesta incompatible con el espíritu de libre circulación que rige en la Unión Europea.
Por su parte, el Gobierno italiano ratificó que mantendrá sus controles en puertos y aeropuertos al menos hasta mediados de agosto, argumentando razones de seguridad y control migratorio.
Cómo se aplican los controles
En aeropuertos como Barcelona, pasajeros procedentes de ciudades italianas como Roma y Bolonia informaron que la policía les solicitó la documentación antes de abandonar la terminal.
Fuentes policiales indicaron que las verificaciones son aleatorias y selectivas, dirigidas a determinados vuelos o pasajeros considerados de interés para el control fronterizo.
Un nuevo capítulo en el debate sobre Schengen
El restablecimiento temporal de controles entre dos países miembros de la Unión Europea vuelve a poner en el centro del debate el funcionamiento del espacio Schengen, que permite la libre circulación de personas entre la mayoría de los Estados europeos.
España mantiene que la medida tiene carácter temporal y recíproco, y que podrá revisarse antes del 7 de septiembre si cambian las circunstancias que motivaron su adopción.