El precio del petróleo Brent superó este viernes los US$90 por barril impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. La suba genera preocupación por un eventual traslado a los precios de los combustibles en la Argentina.
Uno de los focos de tensión se ubica en el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo a nivel global, cuya estabilidad resulta determinante para el abastecimiento energético internacional.
El incremento del precio del crudo tiene efectos mixtos para la economía argentina. Por un lado, mejora el ingreso de divisas a través de las exportaciones energéticas. Se estima que por cada aumento de US$10 en el precio del barril, el país podría recibir unos US$1.300 millones adicionales.
Sin embargo, la contracara es el impacto en los costos internos, especialmente en los combustibles que se venden en los surtidores.
El CEO de YPF, Horacio Marín, advirtió que si el Brent se mantiene por encima de los US$80 por barril será difícil evitar un traslado a los precios en el mercado local, aunque aclaró que el ajuste podría aplicarse de manera gradual.
Mayor costo energético en invierno
Otro efecto del encarecimiento del petróleo es el impacto en la compra de energía para el invierno. Argentina deberá importar Gas Natural Licuado para abastecer la demanda interna, lo que podría implicar un mayor gasto en divisas.
El economista Enrique Szewach estimó que este sobrecosto podría rondar los US$500 millones adicionales.
Si bien el país redujo sus necesidades energéticas y avanza en proyectos de exportación, aún falta completar la infraestructura necesaria para ampliar el transporte de gas y petróleo desde Vaca Muerta.
En este contexto, el balance energético del país podría mantenerse en terreno positivo, aunque el impacto del encarecimiento del crudo recaería principalmente en los consumidores a través de los precios de los combustibles.