Desde el 31 de agosto, bancos y fintech podrán cobrar préstamos mediante transferencias inmediatas desde la cuenta donde se acreditó el crédito. El esquema, impulsado por el Banco Central de la República Argentina, fija topes y exige consentimiento previo del cliente.
El instrumento, denominado Cobro con Transferencia (CCT), permitirá que las entidades financieras y los proveedores no financieros de crédito debiten automáticamente las cuotas desde la cuenta del cliente a través del sistema de transferencias inmediatas.
La herramienta estará operativa a partir del 31 de agosto de 2026 y, en una segunda etapa, se extenderá a otros pagos periódicos, como servicios públicos.
Inspiración internacional y foco en la seguridad
El diseño del CCT toma como referencia modelos implementados en otros mercados, como el Pix automático en Brasil, y sistemas similares en India y Australia, adaptados al esquema argentino de transferencias inmediatas.
El objetivo oficial es dotar de mayor previsibilidad y transparencia al cobro de créditos, al tiempo que se fortalece la interoperabilidad entre bancos y fintech bajo un marco regulatorio común.
Qué condiciones deberán cumplir las cuotas
El BCRA estableció límites y requisitos concretos para este nuevo mecanismo:
Solo se podrán cobrar cuotas fijas e iguales.
La relación cuota/ingreso no podrá superar el 30%.
Se habilitan hasta tres intentos de cobro por cada vencimiento.
Será obligatorio el consentimiento explícito y único del cliente.
El usuario deberá recibir un aviso un día antes del débito.
Podrá cancelar la modalidad en forma inmediata.
Solo podrán ofrecerlo entidades financieras y proveedores no financieros de crédito habilitados.
Además, se incorpora la figura del “aceptador de CCT”, que será el único autorizado para operar este esquema, en un marco que busca reforzar la prevención del fraude y la competencia entre actores del ecosistema de pagos.
Más crédito y finanzas abiertas
Con esta medida, el Banco Central apunta a facilitar la expansión del crédito minorista, mejorar la experiencia del usuario y consolidar el sistema de finanzas abiertas. La iniciativa se enmarca en la estrategia oficial de modernización de medios de pago y digitalización del sistema financiero.
Si el esquema logra una adopción masiva, podría convertirse en una herramienta clave para ordenar el cobro de préstamos y, más adelante, de otros compromisos periódicos, en un mercado que avanza hacia la automatización y la inmediatez.