El conflicto entre Estados Unidos e Irán se intensifica tras el derribo de dos aeronaves militares y ataques a helicópteros en plena operación de rescate.
Uno de los incidentes más relevantes involucró a un caza F-15E Strike Eagle, que fue derribado sobre territorio iraní. De sus dos tripulantes, uno logró ser rescatado con vida y se encuentra bajo atención médica, mientras que el segundo permanece desaparecido, lo que motivó un operativo intensivo para dar con su paradero.
En paralelo, un avión A-10 Thunderbolt II —conocido como Warthog— también fue alcanzado por fuego iraní mientras brindaba apoyo a la misión de rescate. El piloto logró eyectarse y se encuentra fuera de peligro, tras ingresar en espacio aéreo kuwaití antes del impacto final de la aeronave.
La situación se agravó cuando dos helicópteros UH-60 Black Hawk que participaban en el operativo fueron atacados. Según fuentes oficiales, varios militares sufrieron heridas leves, aunque todos se encuentran a salvo.
Las operaciones de búsqueda del piloto desaparecido continúan en el suroeste de Irán, en una zona donde la Guardia Revolucionaria Islámica desplegó efectivos para localizar al aviador. Incluso, autoridades iraníes ofrecieron recompensas por información que permita capturarlo, en medio de un clima de máxima tensión.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump fue informado sobre la situación y restó impacto al incidente en el plano diplomático. “No afectará las negociaciones. Es la guerra”, afirmó en declaraciones a medios estadounidenses.
Por su parte, dirigentes iraníes reaccionaron con tono desafiante. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ironizó sobre la situación de Estados Unidos y criticó la estrategia militar desplegada en el conflicto.
En este contexto, Israel decidió postergar algunas de sus operaciones previstas en Irán para no interferir con las tareas de rescate estadounidenses, además de ofrecer apoyo de inteligencia.
El episodio marca un nuevo punto de inflexión en un conflicto que ya lleva varias semanas y que muestra signos de creciente complejidad, con operaciones militares cruzadas, riesgo de escalada regional y dudas sobre su resolución en el corto plazo.