Deudas: 5,9 millones de argentinos tienen pagos atrasados

El endeudamiento de los hogares volvió a encender las alarmas: 5,9 millones de argentinos acumulan atrasos superiores a 90 días y las refinanciaciones alcanzaron un récord de $2,6 billones.


Economía

Fuente: Redacción Vía Noticias

Los datos anticipan parte de la información que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundirá próximamente en su Informe de Bancos y muestran un fuerte incremento de la morosidad de las familias.

De acuerdo con el relevamiento, la morosidad de los hogares llegó al 12,94% dentro del sistema bancario, mientras que entre las empresas se ubicó en 3,61%.

La morosidad de los hogares se multiplicó

El deterioro resulta especialmente significativo cuando se compara con la situación registrada en los últimos años. En octubre de 2024, la irregularidad de los hogares dentro del sistema bancario se ubicaba en 2,5%.

En julio de 2026, en cambio, alcanzó casi el 13%, lo que representa un marcado aumento de las dificultades de las familias para afrontar sus compromisos financieros.

La tendencia también se extendió entre las principales entidades bancarias. Según la consultora, la mora aumentó en 23 de los 30 bancos más importantes relevados.

El dato refleja que el problema no está concentrado en unas pocas entidades, sino que se extendió a una parte significativa del sistema financiero.

Las refinanciaciones alcanzaron un récord

Frente a las dificultades para cumplir con los pagos, las familias recurrieron cada vez más a la refinanciación de sus deudas.

Las obligaciones refinanciadas alcanzaron unos $2,6 billones, un máximo histórico que equivale al 3,7% del saldo total de crédito otorgado a los hogares.

Estas reestructuraciones pueden contribuir a reducir gradualmente los niveles de morosidad. Sin embargo, el efecto no es inmediato, ya que deben transcurrir varios meses para que una persona que refinanció su deuda deje de figurar técnicamente como morosa.

Casi 6 millones de personas con atrasos superiores a 90 días

Los 5,9 millones de argentinos que registran atrasos superiores a 90 días representan aproximadamente el 28% de los 20,8 millones de deudores contabilizados en el relevamiento.

El dato permite dimensionar el alcance del problema: prácticamente tres de cada diez deudores se encuentran en una situación de atraso prolongado.

Además, la distribución de los montos adeudados muestra que el fenómeno no se limita exclusivamente a quienes tienen grandes obligaciones financieras.

La mitad de las personas con atrasos debe menos de $626.000, aunque ese monto adquiere una dimensión importante cuando se lo compara con los ingresos de los trabajadores.

Según datos del INDEC citados por el relevamiento, la mitad de los trabajadores ocupados percibe menos de $800.000 mensuales.

La situación es más grave fuera de los bancos

El escenario resulta todavía más complejo en el segmento de las entidades no financieras de crédito, donde la morosidad llegó al 33,69%.

Dentro de ese mercado, Mercado Pago y Tarjeta Naranja concentran conjuntamente el 54% del segmento considerado en el informe.

La diferencia con la mora registrada en los bancos evidencia las mayores dificultades que enfrentan algunos consumidores que utilizan alternativas de financiamiento fuera del sistema bancario tradicional.

Una señal de alerta para los hogares

Desde la consultora 1816 remarcaron que el aumento de la morosidad no significa necesariamente que la economía argentina sea incapaz de continuar creciendo.

Sin embargo, advirtieron que la cantidad de hogares afectados convierte al endeudamiento irregular en un problema relevante para una porción importante de la población.

El desafío estará ahora en determinar si las refinanciaciones permiten contener el avance de la mora o si, por el contrario, una parte de esas obligaciones termina transformándose en incumplimientos de más largo plazo.

La evolución de los ingresos, el costo del financiamiento y la capacidad de las familias para recuperar margen financiero serán factores determinantes para conocer si el deterioro registrado en julio representa un pico transitorio o el inicio de una tendencia más persistente.