El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue elegido como candidato presidencial de su partido, Nuevas Ideas, para competir en las elecciones de febrero de 2027. La postulación se produce tras la reforma constitucional que habilita la reelección indefinida y en un contexto marcado por su elevada popularidad debido a la reducción de la violencia, aunque también por cuestionamientos internacionales sobre derechos humanos.
El resultado fue publicado por el partido en su sitio web, donde Bukele aparece como ganador de la interna. Sin embargo, la agrupación no difundió el porcentaje de votos obtenido ni informó si existieron otros aspirantes en la competencia.
La candidatura del actual mandatario es posible luego de una controvertida reforma constitucional que habilitó la reelección indefinida, una modificación que generó críticas de sectores opositores y de organismos internacionales.
Alta popularidad por la lucha contra las pandillas
Bukele mantiene uno de los niveles de aprobación más altos de América Latina, impulsado principalmente por su estrategia de seguridad contra las pandillas, que redujo los índices de homicidios y criminalidad a mínimos históricos en El Salvador.
Desde marzo de 2022 rige un estado de excepción que permitió al Gobierno avanzar contra las organizaciones criminales Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, consideradas grupos terroristas por Estados Unidos.
No obstante, diversas organizaciones de derechos humanos cuestionan que esa política de seguridad estuvo acompañada por detenciones masivas, restricciones a las libertades civiles y presuntas violaciones de derechos fundamentales.
Próximo paso rumbo a las elecciones de 2027
De acuerdo con el calendario electoral salvadoreño, Bukele deberá formalizar su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) antes del 19 de noviembre de 2026, con vistas a los comicios presidenciales previstos para febrero de 2027.
Aunque el presidente aún no realizó declaraciones públicas sobre el resultado de las primarias, todas las encuestas lo ubican como amplio favorito para continuar en el poder, mientras el principal desafío para su eventual nuevo mandato será responder a las crecientes demandas económicas de la población, en un escenario donde la seguridad dejó de ser la principal preocupación de los salvadoreños.