El ataque ocurrió durante las oraciones del viernes en un complejo policial de Kohat. Un coche cargado con explosivos impactó contra el lugar y luego hubo un tiroteo con hombres armados.
El ataque ocurrió el viernes durante las oraciones. Un vehículo cargado con explosivos fue conducido contra el complejo, donde policías y sus familiares se encontraban reunidos en la mezquita. Posteriormente se produjo un enfrentamiento armado con las fuerzas de seguridad.
El balance inicial había sido de al menos 16 muertos y 57 heridos, pero durante el sábado la cifra de fallecidos ascendió a 31, de acuerdo con un reporte de AFP citado por Reuters.
Un ataque durante las oraciones
La explosión se produjo alrededor de las 13:15 hora local, mientras se desarrollaban las oraciones del viernes.
Entre las víctimas se encuentran miembros de las fuerzas de seguridad y civiles. Informaciones difundidas inicialmente señalaron que 15 policías y un niño de cuatro años estaban entre los fallecidos.
El inspector general de la Policía de Khyber Pakhtunkhwa, Zulfikar Hameed, calificó el hecho como un ataque suicida. Las autoridades informaron además que los siete atacantes murieron durante la explosión y el posterior enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
Todavía no hay una autoría confirmada
Hasta las primeras horas posteriores al ataque, ningún grupo había asumido oficialmente la responsabilidad, según Reuters. El Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), uno de los principales grupos armados de la región, incluso difundió una declaración en la que negó haber participado del atentado.
Kohat se encuentra en Khyber Pakhtunkhwa, una provincia fronteriza con Afganistán que viene registrando un incremento de los ataques contra fuerzas militares y policiales.
El Gobierno de Pakistán acusa a grupos armados de utilizar territorio afgano para entrenar y planificar operaciones. Las autoridades talibanas de Afganistán rechazan esas acusaciones y sostienen que la violencia constituye un problema interno de Pakistán.
Condena del Gobierno y operativo de seguridad
El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, expresó sus deseos de recuperación para los heridos, mientras que el primer ministro Muhammad Shehbaz Sharif condenó el ataque y ordenó acelerar las tareas de asistencia.
Después de la explosión, las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo en la zona para asegurar el complejo y avanzar con las tareas de rescate.
El atentado se produjo además en medio de un incremento de la violencia armada en las regiones fronterizas del noroeste del país, donde los principales objetivos de los grupos militantes son las fuerzas de seguridad.