Al menos ocho personas murieron, entre ellas tres menores de edad, durante una nueva ofensiva aérea rusa contra un barrio residencial de Zaporiyia, en el sur de Ucrania. El ataque dejó además 16 heridos y unas 12 personas desaparecidas, según el balance difundido por las autoridades regionales.
De acuerdo con los reportes de la policía local citados por la agencia Noticias Argentinas, las fuerzas rusas utilizaron cinco bombas de aviación. Dos de los proyectiles impactaron directamente contra edificios residenciales y provocaron derrumbes.
Zaporiyia: continúan las tareas de rescate
Los servicios de emergencia trabajan en las estructuras dañadas para buscar sobrevivientes y asistir a las personas afectadas. Las autoridades mantienen la preocupación por quienes permanecen desaparecidos, mientras avanza la remoción de escombros.
El ataque volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan los habitantes de las ciudades ucranianas alejadas de la línea de combate. Aunque Zaporiyia se encuentra a decenas de kilómetros del frente, continúa expuesta a los bombardeos.
La guerra entre Rusia y Ucrania sigue sin una salida clara
La ofensiva se produce en medio de una guerra que comenzó con la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022 y que atraviesa su quinto año calendario.
En los últimos meses, las operaciones aéreas rusas contra ciudades e infraestructura ucranianas se combinaron con ataques de Kiev contra objetivos estratégicos en territorio ruso. Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos con participación de Estados Unidos no lograron, según el reporte original, avances concretos hacia una solución del conflicto.
Preocupación por el suministro de diésel en la central nuclear
En paralelo, la central nuclear de Zaporiyia enfrenta dificultades para recibir combustible diésel, según denunció la dirección de la instalación, que permanece bajo control ruso desde 2022.
Yevguenia Yásina, jefa de prensa de la planta, afirmó a la agencia rusa TASS que los ataques y las incursiones con drones dificultan el abastecimiento regular de combustible para los generadores de emergencia.
Aunque los reactores se encuentran apagados en frío, el suministro de diésel resulta fundamental para mantener los sistemas de respaldo y garantizar la refrigeración necesaria para prevenir un accidente nuclear. La situación logística de la central continúa siendo un factor de preocupación en el marco de la guerra.