Se complican las negociaciones por Siria

Hay desconfianza y fuertes combates.


Siria negociaciones paz

El mayor esfuerzo diplomático para tratar de frenar la guerra en Siria quedó hoy en el aire luego de que el gobierno negara que las conversaciones de paz hayan siquiera comenzado y de que la oposición cancelara una reunión en Ginebra con el mediador de la ONU, en coincidencia con fuertes combates sobre el terreno.

Un día después de que el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunciara en Ginebra el "comienzo oficial" de las negociaciones de paz más ambiciosas en casi seis años de guerra, el jefe negociador sirio, Bashar al-Jaafari, insistió hoy en que el diálogo aún estaba "en la fase preparatoria".

Y mientras en Siria la prensa estatal anunciaba nuevos avances del Ejército en una gran ofensiva cerca de la norteña ciudad de Alepo, con apoyo aéreo de Rusia, la delegación opositora en Ginebra acusó a Damasco y a Moscú de intensificar sus ataques y de poner en riesgo todo el proceso político.

"Estamos en la fase preparatoria antes de que se inicien discusiones indirectas. No tenemos ni agenda ni nombres" de los miembros de la delegación de la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), principal alianza de grupos políticos y armados opositores al presidente sirio, Bashar al Assad, señaló al-Jaafari.

"Estamos esperando saber...con quién negociar", prosiguió el ex embajador sirio ante la ONU tras reunirse con de Mistura, y añadió que la delegación opositora no estaba formada por "políticos profesionales".

De Mistura, la tercera persona que ocupa el cargo de enviado de la ONU para Siria desde que estalló el conflicto, dijo ayer que su primera reunión formal con la CSN había marcado el "comienzo oficial" de las conversaciones de paz para Siria, que Naciones Unidas espera que duren seis meses.

Agregó que esperaba un diálogo "complicado" pero que confiaba en poder "lograr algo" antes de una reunión de actores externos propuesta por Rusia para el 11 de febrero en la ciudad alemana de Munich.

En otra señal de la pérdida de impulso de la diplomacia, representantes de la CSN decidieron cancelar una reunión que tenían previsto celebrar hoy con de Mistura.

"No hay ninguna reunión con de Mistura", dijo Farah Atassi, una integrante de la CSN, citada por la agencia de noticias EFE.

"Ya presentamos nuestras exigencias. En este momento, no hay motivos para repetirnos con de Mistura", agregó.

La CSN ha exigido que el gobierno levante los asedios de las ciudades para permitir el ingreso de ayuda humanitaria, que detenga los bombardeos contra civiles y libere a cientos de prisioneros, entre ellos niños, que según ellos desfallecen en cárceles comunes en Siria.

"Estamos esperando una respuesta de de Mistura sobre lo que discutimos ayer. Necesitamos ver que se levantan los sitios", dijo a periodistas el vocero de la CSN, Salem Muslit.

Más de 260.000 personas ha muerto en Siria desde el comienzo del conflicto, en marzo de 2011, y 12 millones -la mitad de la población total del país- debieron abandonar sus hogares por la violencia, incluyendo más de 4 millones que se refugiaron en el extranjero.

Las conversaciones en Ginebra son las primeras de las que participan todos los países que intervienen militarmente en la guerra de forma abierta, como Estados Unidos y Rusia, o que poseen influencia sobre los bandos enfrentados, como Irán, un aliado de Damasco, y Arabia Saudita y Turquía, rivales de Al Assad.

El caos permitió el ascenso del Estado Islámico (EI), el temible grupo yihadista que ha tomado extensas zonas de Siria e Irak y que ha cometido una serie de atentados en todo el planeta, incluyendo los de París de noviembre pasado.

Los extremistas sunnitas, que son blanco de una campaña de bombardeos en Siria tanto de Rusia como de una coalición encabezada por Estados Unidos, reivindicaron un múltiple atentado perpetrado el domingo pasado contra una mezquita chiita de Damasco que dejó 71 muertos.

En noviembre pasado, los 17 países involucrados en las negociaciones por Siria elaboraron una ambiciosa hora de ruta que prevé seis meses de conversaciones que conduzcan a una nueva Constitución y a la celebración de elecciones dentro de 18 meses.

Sin embargo, no trataron el espinoso tema del futuro de Al Assad, cuyas fueras han logrado importantes avances sobre el terreno desde el inicio de la campaña de ataques rusos, en septiembre.

Hoy, la agencia de noticias estatal siria SANA y la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, informaron que el Ejército sirio continuó con una gran ofensiva cerca de Alepo y capturó una tercera localidad en dos días ubicada al norte de esa ciudad.

Las tropas, apoyadas por bombardeos rusos, recuperaron Hardatanin, en el norte de Siria, tras combates con la filial siria de Al Qaeda, el Frente Al Nusra, y con esta victoria se aproximan a las poblaciones de Nubul y Al Zahra, de mayoría chiitas y rodeadas desde hace meses por el mismo grupo islamista radical.

Ayer, el Ejército logró hacerse con el dominio de los pueblos de Tel Yabin y Dueir Zeitun, desde donde puede cortar la ruta que, pasando por Tel Yabin, va de Damasco a Turquía, una de las principales vías de aprovisionamiento del Frente Al Nusra y otros grupos insurgentes que operan en la zona.

En Ginebra, la oposición siria acusó al gobierno y a Rusia de redoblar sus ofensivas en Siria y de amenazar las negociaciones de paz.

"Las acciones del régimen y de Rusia amenazan gravemente el proceso político", dijo Atassi, quien acusó a Damasco y a las fuerzas rusas de incrementar recientemente sus agresiones en Homs y en Alepo y de atacar hospitales y otras infraestructuras claves.

"Anoche y hoy hemos recibido informes de una aceleración masiva de la agresión militar del régimen y de Rusia en Alepo y en Homs, incluyendo ataques en hospitales y en infraestructura clave. Los sirios están huyendo desesperadamente de esta agresión", denunció la representante opositora.

"Necesitamos que la comunidad internacional intervenga con Rusia para detener estos bombardeos indiscriminados", agregó.

El gobierno de Al Assad objeta la inclusión en la CSN -un cuerpo muy influenciado por Arabia Saudita y apoyado por Estados Unidos- de facciones armadas a las que considera "terroristas".

Uno de ellos es el Ejército del Islam, o Jaish al-Islam, un grupo islamista cuyo jefe, Mohammed Alloush, llegó hoy a Ginebra.